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Este sobre mí no va sobre mí


Todas las veces anteriores que intenté emprender en el mundo digital lo hice sin mostrarme.

Ese camino era para otros, no para mí.

No me veía publicando en redes y haciendo un poco el personaje.

Muchas marcas personales me parecían poco cercanas o forzadas.

Además, siempre me ha costado pararme delante de una cámara.

Entonces buscaba proyectos o emprendimientos donde no tuviera que mostrar el careto.

Así estuve probando un tiempo, hasta que un influencer de 400 mil seguidores me acusó de comunista y su comunidad empezó a atacarme.

Un día me escribe un amigo:

—Oscar, ¿has visto lo que está diciendo Alain Paparazzi de ti?

—Alain, ¿de mí?, si no lo conozco de nada.

Dejé lo que estaba haciendo y entré al link que me había enviado mi amigo.

Se abre un vídeo en YouTube en el que hablaba de varias cosas.

—¿Qué se supone que tengo que ver? —le digo a mi amigo un poco escéptico, pensando ya que me estaba haciendo la coña.

—Minuto X —me dice.

Voy al minuto X y, efectivamente, ahí estaba yo en grande.

Mi cara, la foto que tenía pública en Facebook, y al lado un cartel que decía:

Comunista con negocios ilegales en España.

Ya te imaginarás lo ansioso que me puse.

Tenía en ese momento unos 400 mil suscriptores en YouTube (ahora tiene unos 800 mil), y hacía directo casi todos los días.

Y justo ahí estaba yo siendo acusado frente a cientos de miles de personas.

No entendía nada. Seguí viendo y fue que empecé a unir piezas.

Tengo un amigo youtuber que critica la realidad cubana y el señor Alain Paparazzi lo estaba atacando en sus directos.

Como no hay escrúpulos, buscó la manera de desacreditarlo y usó algo que a nuestro cerebro le gusta mucho.

La asociación.

Nuestro cerebro es una gran máquina asociativa, y el señor Alain decidió que, para desacreditar a mi amigo, lo iba a asociar con un comunista que tenía negocios ilegales en España.

Como me vio en una foto junto a mi amigo, me eligió de chivo expiatorio y la historia que creó a partir de aquí fue sencillamente genial, sin escrúpulos, pero tengo que reconocer que muy creativa.

La capacidad de asociar ideas, en principio inconexas, es una de las formas de desarrollar la creatividad, y esta es una habilidad que Alain había incorporado muy bien a su marca personal.

En ese momento no supe muy bien qué hacer, así que puse en privado mi Facebook y mi Instagram, pero ya había sido demasiado tarde.

Se había descargado todas mis fotos, y al día siguiente siguió mostrando mi cara y los negocios que yo tenía en España.

Piensa por un momento en tus redes: ¿cuántas fotos tienes en bares, con amigos o en negocios que aparecen de fondo?

Pues supuestamente todos esos eran mis negocios.

El segundo día me siguió incomodando, e incluso preocupando, pero ya luego me daba la risa.

Los siguientes días fue alimentando la historia y el personaje que acababa de crear (el yo comunista con negocios ilegales).

Que yo tenía contactos con altos cargos de la dictadura cubana, que era pareja de mi amigo youtuber, que tenía un pasado oscuro, en fin.

Perdí la cuenta, y el interés con los días, como lo fue perdiendo su audiencia sobre mí.

Fui la novedad unos días, y luego dejaron de interesarse.

La historia ya empezaba a hacer aguas y no tenía más “pruebas” para alimentar la historia.

Así que dejó de mencionarme y fue a por su próxima víctima.

Hizo lo que tenía que hacer: darle algo nuevo a su comunidad.

Si pierden el interés por el contenido, pierden el interés por su marca personal.

Estos hechos no me dejaron tocado, pero tengo que admitir que por unos días no lo pasé bien.

Seguí con mi vida y con la idea de emprender y tener lo mío, pero a mi freno de no querer tener una marca personal ahora le sumaba que si me exponía podía volver a estar en el foco de atención de Alain Paparazzi, y no quería pasar por eso de nuevo.

Seguí probando negocios digitales, siempre sin mostrarme. Elegía cosas técnicas porque no se me daban mal.

Hasta que llegaron los agentes de IA, y la revolución que han supuesto.

De repente, cualquiera podía hacer una web decente. E incluso, con un poco más de conocimiento, una aplicación. Estaba perdiendo mi ventaja competitiva para emprender.

En ese momento yo tenía una aplicación móvil de bailes SBK (Salsa, Bachata y Kizomba) que funcionaba y gustaba, pero no monetizaba todavía.

En ese punto el proyecto me tenía bastante desgastado, y además acababa de tener un niño, me habían dado un cargo de más responsabilidad en la empresa para la que trabajo por cuenta ajena y mi madre se había quedado sin trabajo en Estados Unidos.

Se me juntaron varias cosas que me hicieron replantearme el camino que estaba tomando para emprender.

Ya me sentía con más confianza para lanzar algo bajo mi nombre, pero me acordaba de Paparazzi al pensar en abrirme.

Hasta que un día dije: a ver, qué cojones, ¿voy yo a estar limitándome por este sapingo?

Es más, lo voy a poner en mi biografía y si me vuelve a mencionar mejor, redirijo el tráfico a mi web y de ahí algunos monetizo seguro.

Puse de frente mi debilidad, aunque en este caso eran mis miedos.

Además de que me daba una buena historia para contar, y de paso mencionar diferentes temas de los que hablo en la newsletter.

Asociación, creatividad, storytelling, marca personal, atención de audiencias.

Todo cosas que pueden ser útiles para dueños de negocio.

Herramientas para mejorar tu criterio y la toma de decisiones.

Así que me lancé con mi proyecto personal que es justo la página en la que estás ahora.

Y la newsletter de la que te hablo es esta de abajo.

PD: Tengo una membresía donde entro mucho más profundo en estos temas y brindo un montón de herramientas útiles que, si las usas bien, es posible que te permitan mejorar tu negocio. Si tienes un negocio puedes ver qué incluye aquí.

Creo que dentro de poco todo lo ejecutable lo realizarán agentes de IA (de lo cual hay dentro de la plataforma), por eso es tan importante trabajar nuestro criterio y la toma de decisiones.