Por qué no eres productivo con la IA: la lección de las fábricas eléctricas de 1880
La razón por la que no eres productivo.
Oscar Ojeda · · Micro ensayo
Hay que cambiar la fábrica.
A principios de la década de 1880 se encendieron las primeras centrales eléctricas, en Londres y en Nueva York. La electricidad iba a cambiarlo todo.
Eso decían en su momento de esta tecnología, y eso dicen hoy de la IA.
El problema era que casi nada cambiaba en las fábricas.
En 1990, un economista llamado Paul David se hizo una pregunta:
“Si la electricidad venía a cambiarlo todo, ¿por qué nada cambiaba? ¿Por qué no se notaba la productividad en las fábricas?”
La respuesta era sencilla, y una persona como tú, que aspira a tener un negocio unipersonal, seguro que la sabe.
Atento.
Una fábrica de vapor funcionaba de la siguiente manera: una máquina enorme en un extremo. Unidas por un eje larguísimo del que bajaban correas a cada una de las máquinas.
Todas las piezas del rompecabezas pasaban por ese eje.
Cuando llegó la electricidad, los dueños hicieron lo que les habían dicho.
“Cambia una máquina por otra.”
Quitaron las máquinas de vapor y las sustituyeron por un motor eléctrico gigante.
Cambiaron una pieza por otra, pero el resto se mantenía igual.
Mismo eje. Mismas correas. Mismo edificio.
Cambiaron un sol más pequeño por uno más grande, pero los planetas recibían la energía de la misma manera.
Unos años más tarde vino el cambio de verdad.
Cuando aprovecharon una de las ventajas de esta nueva tecnología. Si podían hacer motores más pequeños y potentes, ¿por qué seguir usando un gran sol? ¿No era más sencillo ponerle un motor más pequeño a cada planeta?
Ya no hacía falta el eje. Ni las correas.
Las fábricas se rediseñaron. Esta vez las máquinas se ubicaron una detrás de otra según la necesidad del producto que estaban creando.
Ya no dependían de que la correa llegara a un sitio o no para diseñar los espacios de trabajo.
Y entonces sí. La productividad, por fin, despegó.
Las cadenas de montaje evolucionaron y surgieron casos como el de Henry Ford.
En su fábrica de Highland Park, cada 93 minutos salía un Model T montado.
Esa idea de crear algo grande pieza a pieza, cada una en su sitio y en su orden, es la que me hizo construir la membresía.
Cada curso es una pieza para montar tu negocio unipersonal.
Y, como cualquier cadena de montaje, necesita un primer paso.
Un paso para entender si lo que hay dentro de ella es para ti.
La mayoría de nosotros solo usa el 10 % de la capacidad de la IA.
Abrimos el chat, preguntamos, copiamos la respuesta y la pegamos en otro sitio.
Seguimos trabajando como si tuviéramos un motor de vapor.
Con los mismos frenos de antes.
La IA ha cambiado mucho en los últimos meses.
El clic en mi cabeza lo hicieron Claude Code y algunos modelos de inteligencia artificial que han salido en los últimos meses.
Ha cambiado tanto que entrar a Google me parece algo de otro siglo, construir una web por bloques me parece de otro milenio y quedarme paralizado porque no sé hacer algo tecnológico es de otra galaxia.
Yo no sé programar. Y con Claude Code he montado mi web, la plataforma de la membresía y las herramientas con las que trabajo cada día.
Por eso quiero que pruebes, y que pruebes gratis. El primer gran paso de tu cadena de montaje.
He hecho un curso de Claude Code que se hace dentro del propio Claude Code. Claude es el profesor. Tú le cuentas tu idea de negocio, real o inventada, y trabajas sobre ella.
Son siete lecciones, más o menos una hora. Es en español y no necesitas saber programar.
Es el primer acercamiento a la gran fábrica. Es la entrada al lobby. Una invitación gratis para que luego, si quieres, construyas tus propias instalaciones.
Es lo que me habría gustado tener el primer día.
Lo tienes aquí.
Saludos,
Oscar
P. D.: Solo una cosa: para usar Claude Code necesitas el plan Pro de Claude, 18 euros al mes más IVA. Lo amortizas en el primer día de uso.