Cómo diferenciarte sin un nicho: la lección que aprendí al lanzar mi marca personal
No necesitas un nicho
Oscar Ojeda · · Micro ensayo
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Hace unos meses, cuando dejé mi proyecto anterior para empezar de cero con otra cosa, estuve a punto de cometer un error grave.
Había decidido de una vez lanzar mi marca personal. Hablar bajo el paraguas de mi nombre. El problema es que no sabía qué hacer, ni qué decir. Había tocado muchos palos, sabía un poco de todo, pero no era un ultraespecialista en nada.
Sé manejar el SEO, campañas de publi, hacer webs, edición de vídeo, copy, storytelling. Una mezcla de varias cosas. Sabía que podía ofrecer algo valioso para otras personas, pero no sabía cómo empaquetarlo.
Diferenciarse con este panorama es muy difícil. Mi valía era la experiencia y el conocimiento, pero estaban un poco dispersos, y agrupar esto para que suene específico no es fácil.
Además de que existe la tendencia a creer que es mejor superespecializarse en una cosa y aunque yo piense diferente, mi cliente podía estar buscando algo así.
En un mercado tan sofisticado, ofrecer múltiples servicios te puede hacer ver como un generalista.
Me gustan los generalistas, soy uno de ellos. Salirse de la caja y probar diferentes materias abre tu mente de una forma que una persona que lleva haciendo toda la vida lo mismo no puede ver.
Pero es cierto que no vende bien ser uno. Creo que tu comunicación y tus ventas deben ser específicas, para que la persona se sienta identificada. Pero, al entrar a tu universo, le debes ofrecer mucho más que aquello a por lo que vino.
Y aquí viene el problema con los nichos.
Es el camino que iba a tomar para mi marca personal. Es la forma que conocía de centrarme en un público determinado.
Pensé en ofrecer webs para el sector médico. Había hecho cientos de webs en mi puesto anterior. Tenía experiencia en eso. Además, le había hecho la web a mi chica, que es ginecóloga, así que conocía los problemas típicos de un médico.
De alguna manera, mi algoritmo de Instagram se enteró de esto. No paraban de salirme anuncios de servicios para clínicas o para el sector médico.
¿Cómo iba a diferenciarme ahí?
Por suerte, tenía algo de tiempo para pensar gracias a la baja por paternidad. Mi cuerpo estaba cansado por las noches sin dormir, pero mi mente podía trabajar mientras porteaba a mi zunzuncito o le daba un paseo en el carro.
¿Qué hago? ¿Qué han hecho otros?
Tenía claro que debía escribir. Para captar la atención de las personas debía elegir entre comunicación escrita u oral.
En ambas he sido bastante malo toda mi vida, no podía empezar por las dos a la vez. Así que elegí la escritura, y luego trabajaría la parte oral.
Me parecía más fácil empezar por ahí y, en cierta forma, me gusta más: me permite ordenar las ideas.
No me terminaba de convencer el nicho médico. Como te comenté, me parecía que había muchos players tirando en esa dirección. Pensaron lo mismo que yo, seguramente: pagan bien, hay demanda, me especializo en ese nicho.
A eso le sumamos que estamos hablando de mi marca personal, no me sentía identificado del todo. Luego, cuando las personas te ponen una etiqueta, es difícil salir de ahí. Sería el de las webs para médicos. ¿Quería eso de verdad?
Aunque no lo tenía claro, empecé a escribir. Paré de hablar de mi antigua app y comencé a hablar de marketing y negocios en general.
Sin rumbo, pero consciente de ello.
A la par estaba montando cosas con IA. Los agentes de inteligencia artificial estaban dando pasos agigantados y la fiebre se estaba apoderando de todos, incluyéndome a mí.
Ya se podía hacer software desde casa. La barrera técnica estaba cayendo. Así que dije: pues igual hablo de IA.
Pero, pero, pero… sería otro más hablando de IA. Si el sector médico estaba saturado, este estaba blanco, tenía todos los colores.
Pero no podía ignorar esto: está ocurriendo un cambio de época. ¿Cómo hago?
El mercado ha dado otro salto
Seguía sin definir "mi nicho" y qué ofrecer, pero la realidad iba tomando cada vez más forma. Escribir me estaba ayudando.
Sabía que me gustaban los temas de emprendimiento, siempre había querido tener algo propio.
He soñado con grandes empresas de publicidad, centros médicos, tiendas online, aplicaciones… de todo, pero ahora, de repente, algo tan grande ya no me encajaba.
A medida que tenía más tiempo para estar con mi zunzuncito, me daba cuenta de que lo que me apetecía era simplemente eso.
Salir a pasear, desayunar, estar en casa. Rebajar la marcha nuevamente, como cuando vivía bajo el amparo de mis padres y tenía menos preocupaciones.
Empecé a mirar a personas que ya tenían negocios unipersonales, para ver qué habían hecho.
Analicé la forma en la que atraían la atención de su público, cómo la retenían y luego cómo monetizaban.
Me inspiraba su estilo de vida. Es algo a lo que aspiro: si otros habían llegado, yo podía hacerlo también.
A raíz de leer un artículo y un libro que justo estoy terminando, las piezas terminaron de encajar en mi cabeza.
No necesitaba un nicho.
Mis referentes no habían logrado lo que habían logrado solo porque tuvieran un nicho. Había algo más.
Eran conocidos en un sector, pero cuando te acercabas a su entorno y recibías su contenido, te dabas cuenta de que no era solo conocimiento. Lo que recibías de ellos te impactaba, te hacía pensar y te motivaba.
No eran los conocimientos sobre el sector. Era la perspectiva sobre el problema y la forma de abordar la solución.
Lograban decir algo diferente a lo que habías escuchado en otros creadores.
La forma en la que procesamos las ideas es diferente en cada cerebro. Tu experiencia de vida es diferente a la mía, es única e irrepetible.
Al combinar esto, los matices son infinitos. Cada perspectiva es única.
Y aquí está el punto más interesante de esto. No he tenido que definir un nicho. He tenido que definir bien qué es lo que yo quería.
Cuál era mi postura o perspectiva sobre el emprendimiento, y mi diferenciación partiría de esa base. De atraer a personas que compartan parte de mi perspectiva.
Quiero emprender, pero lo quiero hacer cuidando el tiempo que tengo para mi familia y haciendo las cosas a mi manera.
Para eso tengo que crear un negocio unipersonal que me permita tener tiempo. A mí y a las personas a las cuales ofrezco mis servicios o productos.
Si te fijas, sigue siendo algo específico, no es para todos, pero ya no es un nicho en el que estoy atrapado. Ya no sería el de las webs para médicos. Sería el que ayuda a crear negocios unipersonales. Lo cual me da posibilidades de moverme y adaptarme si el mercado lo requiere. Se puede transitar el camino del solopreneur por diferentes vías.
Me da rango para moverme. Hoy creo que usar bien la IA puede ser un catalizador, pero mañana puedo anclarme a otra cosa. Mi perspectiva no cambia, pero las herramientas pueden ir variando a medida que la innovación tecnológica nos ofrezca nuevas alternativas.
Puedo pivotar mucho mejor y construir una marca personal alrededor de un interés en común con otras personas. Alrededor de mi perspectiva o punto de vista sobre el emprendimiento.
Analiza en tu situación qué visión tienes sobre lo que estás haciendo. ¿Puedes convertir tu interés, o tu forma de ver la vida, en algo que relaciones con tu profesión o emprendimiento?
Si te sientes atascado en un nicho, está desapareciendo por la IA o estás empezando, en el correo de mañana de la membresía te contaré cuáles son esos referentes en negocios unipersonales de los que te hablé y qué han hecho para llegar ahí.
También, el día 15 de octubre sale un nuevo curso guiado por agentes de IA. Esta vez, para que aprendas cómo un agente puede optimizar el SEO de tu web solo con pedírselo.
Feliz sábado.
Oscar